Ese hombre es premio

El negocio de la prostitución se ha disparado con la crisis económica. Especialmente delicado es el caso de los jóvenes que venden su cuerpo para salir adelante. Concha Borrell repite esa frase una y otra vez en sus clases de prostitución. Sus alumnas son seis chicas que quieren ser prostitutas. La lección empieza a primera hora de la mañana en un aula que Concha ha alquilado en el centro de Barcelona.

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Esta zona arbolada de En una mañana típica, se ve a niños y adultos corriendo, señoras mayores sentadas en los bancos y hombres caminando por las alamedas. Parece un juego a escondidas. Un hombre se sienta en uno de los bancos, conversa con una mujer entre risas y rechazos. En julio pasado, el corregidor de la ciudad suspendió temporalmente varios de los contratos de los trabajadores del parque, desde conserjes hasta guardias y personal de limpieza.

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A los 55 años siento que soy una sobreviviente. Hay cosas que ya no puedo hacer: viajar en subte por ejemplo, porque si estoy en un lugar encerrada es como si alguien desde arriba mío no me dejara respirar. Pero no solo por haber sido penetrada por miles de tipos, sino por haber visto lo que pasa en la calle. Quince años después, a Delia Escudilla también la atraviesa el desconsuelo cuando comparte su historia con Infobae. Su biografía es el drama de una madama que, después de quedarse sin trabajo como empleada doméstica, mantuvo sola a sus tres hijos con el dinero que les cobraba a entre 12 y 15 hombres por tarde en un hotelucho inmundo de Constitución.

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